9 de febrero de 2013
8 de noviembre de 2012
Gran bandeja del Tesoro de Mildenhall
Título
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Gran Plato del Tesoro de Mildenhall
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Género/Asunto
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Mascarón de
Océano, thíasos marino y
thíasos báquico
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Atributos iconográficos
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Barba
formada por plantas acuáticas; delfines que brotan de su faz
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Autor
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Anónimo
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Escuela
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Britannia
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Período-Cronología
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S. IV d.C.
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Soporte y técnica
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Plata sobredorada y repujada
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Dimensiones
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60,5 cms. de diámetro
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Localización (Institución, Colección)
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Londres, Museo Británico
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ICONCLASS
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91B112
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Fuentes:
Hesíodo,
Teogonía, 133 y ss. y 337 y ss.; Ilíada,
XIV, 210, 246, 302; XXIII, 205; Odisea,
XI, 13, 693 y XII, 1; Himno a Demeter,
418 y ss., Píndaro, V, 2 y Pítica,
IX,.14. Esquilo, Prometeo encadenado,
136 y ss., 793 y ss., Apolodoro, Biblioteca,
I, 1,3 y 2,2, Apolonio de Rodas, Argonaútica,
II, 1235, Diodoro Sículo, V, 66, Himnos
órficos 22 y 83.
Descripción:
Dicho
mascarón es un modelo característico de las interpretaciones del titán realizadas
por los artesanos de las provincias
septentrionales del Imperio durante los siglos III y IV d. C.,
un prototipo en el que prima la esquematización[1],
concebido frontalmente. Es una imagen
simple, realizada, sin embargo, con gran cuidado y perfección técnica,
especialmente notable en el detallismo del cabello y otros pormenores. Océano tiene la mirada fija y una cabellera
cuyas caprichosas ondulaciones sugieren el movimiento del mar, del que emergen cuatro cabezas de delfines. El enorme tamaño de este rostro oceánico
sugiere la inmensidad del abismo marino, verdadero origen del Cosmos, símbolo apotropaico
que alude a la riqueza y fertilidad del
mar.
Observaciones:
El Tesoro de Mildenhall es un gran depósito de 34 objetos romanos de
plata, encontrado en el área de Mildenhall del condado inglés de Suffolk. Fue
descubierto en 1942 de enero por el
arador Gordon Butcher que lo quitó de la tierra con la ayuda de Sydney Ford. En
1946, el descubrimiento se hizo público y
el tesoro fue adquirido por el Museo
Británico.
Bibliografía:
K.S.
Painter, The Mildenhall Treasure-1 (London, 1977)
Dahl, Roald
(1947). "The Mildenhall Treasure" in Saturday Evening Post (20
September): 20-21, 93-4, 96-7, 99
María
Isabel Rodríguez López
[1] Como
sucede, por ejemplo, en las imágenes
oceánicas de los mosaicos de Verulamium,
Vienne, Tolosa, Withington o Dorchester.
28 de octubre de 2012
Título
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Neptuno y el caballo |
Asunto
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Triunfo de Neptuno
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Atributos
iconográficos
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Corona, cetro, fusta,
caballo y cortejo marino
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Autor
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Robinet Testard
(iluminador)
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Escuela
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Francia |
Período-Cronología
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Primer tercio del siglo
XVI
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Soporte y técnica
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Manuscrito
iluminado Les Echecs amoreux: (folio 130)
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Dimensiones
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Localización
(Institución, Colección)
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París,
Biblioteca Nacional (Ms. fr. 143)
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ICONCLASS
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92 H 1
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Fuentes:
Himno Homérico 22,1
Descripción:
La ilustración de manuscritos había
sido el principal vehículo a través del cual los dioses clásicos sobrevivieron
en la imaginación de los artistas durante la Edad Media. Sin embargo, la época
de Francisco I, con su especial énfasis en aspectos culturales, constituyó el
verdadero Renacimiento de la Antigüedad
Clásica. Este manuscrito iluminado por Robinet Testard es elocuente testimonio
de los parámetros simbólicos y estéticos que estuvieron vigentes en la Francia
de entonces: ofrece un “Triunfo de
Neptuno” que formalmente es deudor de las formas medievales y que, desde el
punto de vista conceptual, denota amplio
conocimiento de los mitos clásicos.
La figura del dios marino se yergue
sobre una enorme y torsa caracola de mar, de tonos azulados, que le sirve de
embarcación. Va vestido como un rey francés y, como tal, lleva la cabeza
coronada; en su mano izquierda ostenta un cetro de poder y en la derecha una
fusta. Tras de sí, emergen de la superficie acuosa los heraldos de su reino,
los peces, que hacen sonar estruendosas trompetas con sus bocas, anunciando la
llegada de su Señor. Se trata de un extraño cortejo, una de las más singulares
representaciones del thíasos marino
de todos los tiempos: entre estas diferentes especies marinas hallamos un
Ketos, un monstruo marino clásico y dos hermosas tritonisas (o sirenas músicas,
según la tradición medieval) de cola única, que hacen sonar sendos instrumentos
de viento (una trompeta recta y una trompeta deslizante). De una gruta abierta
en el interior de un islote sale, veloz, un magnífico caballo blanco.
La iconografía de Neptuno que se
muestra en este manuscrito carece de antecedentes clásicos, especialmente en lo
que se refiere a sus ropajes principescos y no tanto en su actitud de “domador
de caballos”. Su cortejo es, asimismo, excepcional, dado el protagonismo de la
fauna marina real concebida de forma fantástica. Por su parte, las sirenas
convienen a la iconografía característica de las postrimerías del siglo XV,
tanto por su cabellera a la flamenca como por su anatomía (senos pequeños,
cintura menuda y caderas y vientre abultado) o por el aspecto y la minuciosidad
de su extremidad ictioforme. Podría pensarse que el artista, conocedor de la
literatura antigua, no dispuso, en cambio, de ninguna imagen clásica de Neptuno
y de su cortejo, mientras que las fuentes de inspiración icónica para las
imágenes de las sirenas debieron de ser muy abundantes.
Con sutileza, el artista ha
equilibrado masas, colores y gestos en un intento deliberado de clasicismo.
Resulta excepcional la calidad lumínica del conjunto en el que se atemperan las
frías tonalidades azuladas del mar con los pigmentos cálidos de la tierra y los
anaranjados horizontes.
Asimismo, es interesante señalar que
la doble condición de domador de caballos
y salvador de navíos, citada en el himno homérico a Posidón, había
recobrado su vigencia, tras largos años de olvido, redescubiertas las fuentes
literarias de origen y la belleza de la forma que las dio vida.
Observaciones:
Robinet Testard recibió el título de
miniaturista en 1487. Trabajó entre 1484 y 1487 para el Conde Carlos de
Angulema y para su esposa Luisa de Saboya y más tarde para el hijo de éstos,
Francisco I, quien le asignó una pensión que el artista percibía todavía en
1523. Entre sus obras, de innegable valor destacan Les Epitres d´Ovide y Les
Echecs amoreux, ambas en la Biblioteca Nacional de París.
Bibliografía:
D´Ancona, P. y Aeschlimann, E., Dictionnaire des minisaturistes du Moyen Age
et de la Renaissance, Milán, 1949.
Pedraza, P. (trad.) , Hipnerotomachia
Poliphili, [Venecia 1499], Valencia, 1981.
Rodríguez López, M.I., Posidón y el thíasos marino en el arte
mediterráneo (desde sus orígenes hasta el siglo XVI), Madrid, 1993.
Rodríguez López, M.I., Mar y Mitología en las culturas
mediterráneas, Madrid, 1999.
Rodríguez López, M.I:, “La música de
las sirenas”, en Cuadernos de Arte e
Iconografía, tomo XVI, n.32, 2007.
Seznec, J., Los dioses de la Antigüedad en la Edad Media y el Renacimiento
(versión castellana de Juan Aranzadi), Madrid, 1987.
María Isabel Rodríguez López
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